Realities: ¿Son trabajadores sus concursantes?

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Una reciente sentencia ha considerado como laboral la relación que el participante o concursante en un reality tenía con la productora.

La clave para que una relación laboral sea considerada como tal, consiste en que los servicios se presten de forma retribuida, por cuenta ajena o dentro del ámbito de dirección de otra persona -física o jurídica-, llamada empresario. Llegado el caso, un juez verá así si cree que tiene suficientes argumentos para considerar que se dan estas circunstancias (recordando siempre que será proclive a favorecer a la parte más débil).

Esto será así a pesar de que exista un contrato escrito que diga que la relación es mercantil o civil: la empresa no tendrá ningún tipo de protección ante una reclamación laboral donde pueda demostrarse la existencia de dichas notas.

Los jueces vienen ampliando cada vez más el concepto de forma retribuida, dando a entender que la retribución no es sólo el pago de dinero a cambio de tiempo de trabajo, que era el concepto más manejado; también aceptan como tal las comisiones y participación en el importe de las ventas.

Por otro lado, la ajenidad supone la ejecución de un trabajo por cuenta del empresario, sin participar de los beneficios, pérdidas o riesgos empresariales que se deriven de él. Así, se considera que la actividad del participante en el concurso estaba dirigida a la consecución por parte de la productora de una ganancia patrimonial; por este motivo, se interpreta que hay una relación laboral y, por tanto, por cuenta ajena.

Para finalizar, es importante destacar el aspecto esencial que diferencia una relación como laboral: la subordinación del trabajador a la esfera de organización, dirección y disciplina del empresario. Esto varía dependiendo de la actividad y el puesto ocupado.  A veces no es necesario una absoluta subordinación, sino que basta con la inserción delo trabajador en el círculo de organización del empresario para el que se realizan las tareas. Los rasgos básicos de la subordinación:

  • Inserción del empleado en el esquema jerárquico de la empresa, debiendo someterse a sus órdenes, mandatos y directrices.
  • Desarrollo habitual del trabajo en los centros o dependencias de la empresa, con sujeción a jornada y horarios determinados, empleándose materiales y herramientas del empresario.

Para que una relación se considere laboral, puede bastar con la permanencia más o menos estable en el centro de trabajo, con un vestuario exigido por la empresa. 

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