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Sufriste una accidente de trabajo en las instalaciones de tu empresa. Ahora, estás pensado en reclamar una indemnización por daños y perjuicios. ¿Puedes hacerlo? ¿Qué importe tienen estas indemnizaciones? ¡Te lo contamos!

Si la empresa no cumple con las obligaciones en materia de prevención de riesgos y, debido a ello, has tenido un accidente laboral, podrás reclamar un recargo de prestaciones. Pues bien, es importante saber en qué ocasiones también tienes derecho a reclamar una indemnización por daños y perjuicios.

Daños y perjuicios

El recargo de prestaciones es compatible con la indemnización de daños y perjuicios, puesto que ambos tienen finalidades distintas. En estos casos, el recargo sirve para complementar la prestación por accidente de trabajo o enfermedad profesional que vayas a cobrar (llegando a ser de entre el 30% y el 50%). Por otro lado, la indemnización tiene como finalidad la de reparar por completo el daño que hayas podrido sufrir debido al accidente laboral.

Para poder reclamar dicha indemnización se deben dar los siguientes requisitos:

  • La empresa debe haber incumplido sus obligaciones en materia preventiva. El incumplimiento debe ser más grave que el que daría lugar al recargo de prestaciones.
  • Debes haber sufrido un daño como consecuencia de dicho incumplimiento. De esta manera, no responderás si el daño se produce por fuerza mayor o por una negligencia del trabajador o de terceros no previsible y que por tanto no pudiera ser evitable por la empresa.

Cálculo de la cuantía

La normativa no fija el importe de esta indemnización, por lo que si demandas, deberás mostrar en la demanda qué daños has sufrido. Así, podrás declarar una cuantía diferente para compensar cada uno de los siguientes daños:

  • Daño corporal: el daño corporal equivale a las lesiones físicas que hayas tenido.
  • Daño moral: el daño moral es el sufrimiento psíquico que te haya hecho pasar el accidente. Para calcular el daño corporal y el moral se suele utilizar un baremo establecido para los accidentes de tráfico.
  • Daño emergente: el daño emergente es la posible pérdida patrimonial que hayas podido sufrir como consecuencia del accidente (el coste de su teléfono móvil si este se rompió debido a la caída sería un ejemplo).
  • Lucro cesante: el lucro cesante es la pérdida de ingresos que ha sufrido por no haber podido trabajar (como, por ejemplo, las diferencias entre el salario que venía cobrando y la cuantía de la prestación por accidente de trabajo)

Una vez hayas hecho la reclamación por daños y perjuicios, el juez será quien valore la cuantía exacta que te deberán abonar. La cuantía puede llegar a ser muy elevada.

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