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Supongamos que un trabajador es despedido y que, tras un proceso judicial, un tribunal declara que dicha rescisión del contrato ha sido nula, obligando a la empresa a que reincorpore al trabajador, con la percepción correspondiente de los salarios de tramitación. Hasta este punto, todo normal. Sin embargo, ¿qué sucedería si el trabajador falleciera en ese periodo y no pudiera volver a su puesto de trabajo? En Montero Carrión Abogados te contamos las peculiaridades que supondría este proceso.

En el Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 55, se señala que “el despido nulo tendrá el efecto de la readmisión inmediata del trabajador, con abono de los salarios dejados de percibir”. Ahora bien, el problema radica en qué ocurriría si esa readmisión no se pudiese llevar a cabo.

¿Qué dice la legislación sobre los despidos nulos cuando fallece el afectado?

En el Estatuto, no se mencione dicha posibilidad pero en nuestro ordenamiento jurídico existe un planteamiento que, en cierta medida, encajaría. En concreto, en el artículo 286 de la Ley 36/2011, de 10 de octubre, reguladora de la jurisdicción social se responde, parcialmente, a esta pregunta: “cuando se acreditase la imposibilidad de readmitir al trabajador por cese o cierre de la empresa obligada o cualquier otra causa de imposibilidad material o legal, el juez dictará auto en el que declarará extinguida la relación laboral en la fecha de dicha resolución y acordará se abonen al trabajador las indemnizaciones y los salarios dejados de percibir”.

El problema radica en que en este artículo se habla de readmisiones en caso de despido improcedente y no de despido nulo, por lo que la cuestión es: ¿se puede aplicar al despido nulo una indemnización que está contemplada para un despido improcedente? Tras años de debate, finalmente, el Tribunal Supremo, en una sentencia del 13 de febrero de 2019, unifica doctrina y señala que  “no puede hacerse de peor condición al trabajador cuyo despido ha sido declarado nulo que aquel que ha visto declarado improcedente su despido”. Además, subraya que la declaración de nulidad supone un mayor reproche a la ilícita conducta del empresario, de extinguir sin causa la relación laboral, que la declaración de improcedencia, por lo que no parece lógico que puede producir efectos más favorables para el trabajador la declaración de improcedencia que la de nulidad.

En definitiva: el Tribunal Supremo considera que se puede aplicar el artículo 286 de la LRJS para los despidos que se declaren nulos. Por tanto, en el caso de que el trabajador haya fallecido previamente a la incorporación, se establece el percibo de la indemnización por parte de sus herederos.

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