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Una empresa se ha visto obligada a pagar una indemnización por daños y perjuicios a una trabajadora que, durante años, ha estado cobrando un salario inferior al de sus compañeros de trabajo masculinos.

La empresa de la que estamos hablando, disponía de varios responsables de de departamento, siendo todos hombres excepto una mujer. A pesar de que todos ellos ocupaban el mismo puesto de trabajo y realizaban las mismas funciones, la empleada de sexo femenino estuvo cobrando un salario inferior al de sus compañeros desde 2014 hasta 2017 (año en el cual fue despedida).

A raíz de ello, la afectada reclamó a la empresa el cobro de las diferencias salariales respecto a sus compañeros masculinos, alegando que era objeto de discriminación por razón de sexo. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le ha dado la razón utilizando estos argumentos.

Derecho fundamental. El tribunal argumenta que se vulneró el derecho de la trabajadora a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo, dado que recibía un salario inferior pese a realizar las mismas funciones que sus compañeros de sexo masculino:

  • Las empresas, en ejercicio de sus poderes de organización, pueden disponer libremente de la retribución de sus trabajadores respetando los mínimos fijados en la ley y en el convenio. Siendo así, pueden abonar salarios diferentes a trabajadores que se encuentren en situaciones similares.
  • Sin embargo, esto no es posible si la diferencia de trato en materia salarial es discriminatoria por incidir en alguna de las causas prohibidas por la Constitución y por el Estatuto de los Trabajadores. Esta situación se produce en el caso enjuiciado, en el que la empresa vulnera el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de sexo.

Prescripción. La sentencia también matiza que el derecho de la trabajadora a reclamar estas cantidades no había prescrito. Siendo así:

  • Es cierto que la cantidad solicitada coincidía con las diferencias salariales, y que el plazo de prescripción de las reclamaciones relacionadas con los salarios es de sólo un año.
  • La afectada no reclamaba dichas diferencias. En concreto, lo que pedía era una indemnización por vulneración del derecho a la igualdad y por discriminación por razón de sexo. En este caso, el plazo de prescripción se inicia al finalizar la discriminación.

El tribunal también incide en dos aspectos relativos a este tipo de reclamaciones:

  • Por su carácter independiente. Así, la demanda por discriminación es viable, aun cuando se presente una vez finalizada la relación laboral y con independencia de que el despido haya sido impugnado o no.
  • En este tipo de demandas es necesario que el tribunal se pronuncie sobre la indemnización a satisfacer, pues necesariamente se produce un daño moral. Y ello, aunque la demandante no haya acreditado la existencia de unos daños concretos y cuantificables.

En resumen, la solicitud de una indemnización por discriminación no está sujeta al plazo de prescripción de un año. Y si dicha discriminación existe, debe reconocerse una indemnización, aun cuando la afectada no acredite unos daños concretos.

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