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A día de hoy, son muchas las ayudas y subvenciones que satisfacen las administraciones a particulares y empresarios. En esta páginapodrás encontrar las ayudas y subvenciones convocadas por los distintos organismos públicos pero es importante saber también cómo tributan estas percepciones en el IRPF y cuándo deben declararse. En QualityConta Abogados, te lo explicamos.

Ayudas a particulares

No exentas

Ganancias patrimoniales. Generalmente, las subvenciones públicas que puedes llegar a recibir como particular (del Estado, comunidades autónomas, ayuntamientos…) se consideran como ganancias patrimoniales y tributan en el IRPF. Algunos ejemplos son:

  • Ayudas para la adquisición o rehabilitación de la vivienda habitual.
  • Subvenciones por acondicionamiento de casas rurales.
  • Ayudas directas para los costes del alquiler de la vivienda.
  • Subvenciones destinadas a la adquisición de determinados activos (Plan PIVE, Plan Renove…)

Rentas del trabajo. No obstante, en ocasiones la ley puede llegar a calificar estas ayudas como otro tipo de rendimientos. Esto sucede con las ayudas calificadas como rendimientos de trabajo, siendo alguna de ellas:

  • Prestaciones de la Seguridad Social por desempleo o por situaciones de incapacidad, jubilación, accidente, enfermedad, viudedad o similares.
  • Becas que no están exentas como las ayudas concedidas para promover el empleo, Plan PREPARA, becas de transporte…

Obligación de declarar. Si la subvención posee la calificación de rendimiento del trabajo es obligatoria declararla. Hay algunas distinciones:

  • Los rendimientos del trabajo disfrutan de una reducción de 2000 euros en concepto de “Otros gastos”, y otra reducción de 3700 euros dándose el caso de que los rendimientos netos son inferiores a 14450 euros. Estas reducciones no se aplican a las ganancias patrimoniales.
  • El volumen de rentas que determina si es si es obligatorio declarar o no, también es distinto según se califiquen como rendimientos de trabajo o como ganancias patrimoniales.

Exentas

No tributan. Algunos casos de ayudas o subvenciones que no son necesario declarar son:

  • Prestaciones reconocidas por la Seguridad Social como consecuencia de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez.
  • Becas para cursar estudios.
  • Prestaciones por desempleo.
  • Prestaciones públicas por nacimiento, parto, adopción, hijos a cargo y orfandad.

Maternidad. Hacienda y algunos tribunales no incluyen dentro de este último supuesto la prestación por maternidad. Por otra parte, otras sentencias consideran que esta prestación también está exenta. Por lo tanto, ante las discrepancias, es una buena opción la de tributar por la prestación e inmediatamente después solicitar devolución de lo pagado en exceso.

Criterios de imputación.

Regla general: cobro. Cuando vaya a declarar las subvenciones públicas recibidas, recuerde que, desde 2015, deben ser imputadas en el IRPF en el año en que se sobran.

Reglas especiales. En algunos casos especiales se pueden declarar las ayudas por cuartas partes en el año de su cobro y en los 3 siguientes. Siendo posible en:

  • Ayudas públicas enfocadas a compensar los defectos estructurales de construcción de la vivienda habitual y su reparación.
  • Ayudas incluidas en los planes estatales para el acceso por primera vez a la vivienda en propiedad.
  • Ayudas a los titulares de bienes integrantes del Patrimonio Histórico Español.

Ayudas a empresarios

Rendimiento de la actividad

Imputación temporal. Cuando las subvenciones están vinculadas al ejercicio de una actividad económica, se debe declarar como un mayor rendimiento de esa actividad. Igualmente, la imputación temporal depende de la finalidad  a la que la ayuda vaya destinada:

  • Corriente: Si la ayuda va destinada a cubrir ingresos y/o gastos del ejercicio, se imputa en su totalidad. Caso de las subvenciones para la creación de empleo…
  • De capital: Si la subvención está vinculada a la adquisición de un nuevo elemento patrimonial, se debe imputar en la misma proporción en que se amortice el bien.

En caso de particulares, las ayudas no exentas deben declararse al cobrarlas. Por otro lado, si se trata de empresarios, las ayudas corrientes hay que declararlas cuando se notifica su concesión.

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